¿Quién dijo qué?

¿ERES CAPAZ DE UNIR CADA NÚMERO CON SU LETRA?

Y me lo quería perder:AzulPatasArriba_OKglossynuevaPromoDulceGaryRetratoNueva.jpgmakeupgirlnueva

(¡La solución en el comentario de esta entrada!)

1. Mi madre y mi tía se pasan las tardes en ese club de labores haciendo colchas de ganchillo, fundas de ganchillo para cojines, fundas de ganchillo para el papel higiénico, fundas de ganchillo para el móvil, fundas de ganchillo para el palo de selfie, fundas de ganchillo para las fundas de ganchillo, y todo lo inimaginable siempre y cuando sea de ganchillo. No puedo más con el odioso ganchillo, de verdad. Cualquier día de estos hacen una nave espacial de ganchillo y se van a la búsqueda de un planeta nuevo para llenarlo de tapetes y fundas.

2. Como no sé qué hacer, comienzo a dar chasquidos con los dedos para comprobar si así puedo desaparecer como por arte de magia. Lo que intuyo que debe quedar un poco raro. Y al pensarlo me acuerdo de un hombre del pueblo de mi madre que va siempre por la calle con un plumero bajo el brazo y un trozo de queso en la otra mano, porque el pobre no está bien. Por lo que deduzco que mi madre me podría estar escondiendo algo y que ese pobre hombre y yo somos parientes sospechosamente cercanos.

3. Me ha costado mucho reunir dieciocho códigos de barras de esas pastillas de caldo. Se las he estado echando a todo lo que te puedas imaginar para conseguir gastarlas, hasta a los bocadillos. Ahora mismo tengo un elevado nivel de potenciador del sabor en la sangre. Espero que la policía no me pare para hacerme soplar unas lentejas.

4. Y la culpa la tuve yo, porque cuando nació no pude evitar verle como una cosa con la que jugar. Si mi hermano no me lo hubiera quitado de las manos en una ocasión lo habría tirado por la ventana para ver si volaba.

5. Veía a ese hombre como a un gurú de los tintes y me decía que si Dios se arreglaba la barba seguro que se la recortaba como él.

6. ¿No pensará usted que se va a quedar aquí hasta que la vida en la Tierra se extinga? Eso significaría que iba a cobrar una larga pensión por jubilación que el Estado no estaría dispuesto a concederle, y que sus descendientes futuros y lejanos ya no sabrían cómo llamarle. ¿Acaso sabe usted cuál es el término exacto para designar al abuelo de la abuela de su tatarabuelo? ¿A que le sería más fácil llamarle simplemente Sinforosio? Y eso contando que se encontrara usted cepillándose los dientes, con la boca llena de espuma. Vamos, un engorro tonto e innecesario por el que El Creador no nos va a hacer pasar.

A. Lola (Glossy Look/Makeup Girl)
B. Paz (Patas arriba)
C. Sara (Retrato de una mentirosa)
D. Edith (¿Qué fue de Gary L’Amour?)
E. Dulce (Un plan muy Dulce)
F. Susana (Y me lo quería perder)

Chick Lit elevado al cubo = Final feliz

FIN:YMLQP

Videoconferencias desde Fred: La señora Petersen, su nueva moto y un “viejo conocido”

Videoconferencias

 

—¡Paz! ¡Qué buena cara se te ve! —me saluda Brita feliz desde la pantalla de mi portátil—. Seguro que se ha comido nuestro queso, los gnomos que viven en Fred cuidan muy bien del pasto que comen nuestras cabras —le dice a continuación a Helga, quien está a su lado ocupando casi todo el encuadre de la webcam.
—Supongo que serán los mismos gnomos que hipnotizan a las cabras para que hagan cosas en contra de su voluntad, ¿verdad? —le pregunta Helga, girándose un tornillo imaginario en la sien.
—No empecemos, ya te he dicho muchas veces que no es normal que se te escapen por la noche y vuelvan por la mañana con el pelo revuelto. Una cabra necesita sus horas de sueño —le contesta Brita.
—Me alegra ver que no habéis cambiado nada —les digo divertida.
—¿Por qué íbamos a hacerlo? Así estamos muy bien —me responde Brita.
Yo estoy bien. Pero tú estás fatal, te vi hace unos días detrás de tu casa, hablando con una piedra cubierta de moho —le dice Helga.
—Era un trol —le responde Brita con mucha convicción.
Helga mira directamente la pantalla de su ordenador. Pero mirándome a mí, como si me tuviera justamente enfrente y no nos separaran miles de kilómetros, y al cabo de unos segundos me dice:
—Era una piedra.
—¡Era un trol! Todo el mundo sabe que en Noruega hay a montones, no sé por qué te empeñas en acabar con nuestra cultura —le recrimina Brita.
—¿Podrías decirme… quién es exactamente todo el mundo? —le pregunta Helga, mirándola de reojo.
—¡Cómo voy a poder decírtelo exactamente! ¿Crees que puedo acordarme de los nombres de todos los habitantes de Escandinavia? Algunos viven en lugares recónditos, para el resto de la humanidad no existen —dice Brita.
—Ya… Como los gnomos y los troles —murmura Helga.
—E-ra-un-trol —le dice Helga amenazante.
—Bueno, ¿y qué os contáis? ¿Cómo va todo por Fred? —les pregunto sonriente.
—Uh… Te estás perdiendo cosas muy divertidas —me dice Brita excitada.
—¿Te refieres a lo de la señora Petersen? —le pregunta Helga.
—A eso mismo, sí —le responde Brita.
—Te estás perdiendo cosas muy divertidas —me dice Helga.
—¡Pues eso acabo de decir! —exclama Brita—. La señora Petersen se ha comprado una moto —me susurra después, como si alguien indeseado pudiera oírla.
—¿De verdad? Pero, ¿cuántos años tiene? ¿No es la misma señora Petersen que se cayó al fiordo el año que Fred ganó, pero que no ganó, el concurso de bollos de canela? —le pregunto impresionada. Continue reading →

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‘Patas arriba’ Finalista del Concurso Indie de Amazon

Después de tres meses participando en el concurso para autores independientes que organizan Amazon y El Mundo, Patas arriba ha sido seleccionada una de las novelas finalistas de este año. Gracias a tod@s los que os habéis interesado tanto por el libro como para comprarlo y valorarlo. Y, a l@s que sintáis curiosidad por leerlo, os informo de que lo podéis encontrar en todas las plataformas de Amazon a precio promocional; por solo 0,99€ durante todo el mes de octubre.

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Capítulo 1, Primera parte

La primera vez que recuerdo haber mentido fue cuando tenía seis años. Mi madre me había llevado a casa de una nueva vecina donde se iba a celebrar una reunión de Avon. Había faltado al colegio para ir al médico, así que no tuvo más remedio que ir conmigo si no se la quería perder. En un principio todo discurría con normalidad. Algunas señoras se probaban en el dorso de la mano nuevos tonos de barra de labios. Otras se ponían gotas de perfume en las muñecas y las más atrevidas se probaban saltos de cama ante las risitas escandalizadas de algunas de las presentes. Hasta que entre geles y cremas hidratantes llegó el momento que cambió mi vida para siempre.

–¿Qué tomará la nena?, ¿quieres merendar algo, cariño? –me preguntó la anfitriona de la reunión. Yo miré a mi madre buscando su aprobación y al verla asentir con la cabeza contesté tímidamente que sí. Recuerdo que se me había caído un diente y me daba vergüenza que se me viera la mella, así que en aquel momento no quise abrir mucho la boca para que el mundo no descubriera que me había convertido en la hija secreta de Pozí–. ¡Tengo en la nevera una tarta de almendra que te va a encantar! –me dijo entusiasmada mi vecina.

La amable mujer se fue meneando el trasero alegremente y volvió de la cocina con un trozo de tarta para mí. A simple vista tenía buen aspecto, pero cuando me metí en la boca el primer trozo me di cuenta enseguida de lo seca que estaba. Después de conseguir despegarme la primera bola de miga seca del paladar y de tragármela con mucho esfuerzo, tiré a mi madre del jersey y le dije: Continue reading →